viernes, 27 de noviembre de 2015

EUSEBIO AFANADOR


Prócer civil de la independencia, parlamentario desde los augustos días del Congreso de angostura y primer gobernador constitucional de Guayana al recobrar Venezuela la soberanía que había perdido por virtud de la unidad Gran-Colombiana.
            El prócer Eusebio Afanador que no sabemos hasta que punto lo distinguen las generaciones de hoy, perteneció a una familia cuyo tronco principal lo representa un señor llamado José, es decir, don José Afanador, quien es  procedente de la ciudad de Cádiz llegó y se radicó en Angostura en tiempos del gobernador Manuel Centurión (1766-1776). Aquí en esta ciudad del Orinoco contrajo matrimonio con María Encarnación de Salas. De esa unión nacieron Isidro, Eusebio, Nicanor, Antonio, Plácido y Melchor, a finales del siglo dieciocho, cuando María Encarnación falleció, don José Afanador se caso con Saturnina de Salas, hermana de ésta, el 16 de agosto de 1816.
            La viudez y segundas nupcias de José afanador ocurrieron un año antes de la toma de Guayana por lo patriotas; sin embargo, desde el 11 de mayo al 3 de julio de 1810, apenas 22 días, Guayana había estado al lado de la Junta Suprema de Caracas, gracias a la intervención de hombres decididos como el propio afanador y sus hermanos, no obstante la convicción realista de su padre.
            Pero de esos hermanos afanador, fueron Eusebio y Nicanor quienes realmente destacaron en la actividad política. Eusebio tenía 22 años cuando los sucesos del 19 de abril de 1810 repercutieron en Guayana.
            Entonces él, junto con Ramón Contaste, Francisco Pildaín, Juan Crisóstomo Roscio, José Tomás Machado, Pablo Yánez, Juan Vicente Cardozo, Manuel Maneiro y Manuel Moreno, entre otros criollos, convinieron en seguir el ejemplo de caracas y llegaron a tener el poder en sus manos, pero fueron presos y perseguidos por los blancos hispanos una vez que maniobraron y reasumieron al mando.
            A excepción de Manuel Maneiro, Manuel Moreno y Juan Vicente Cardozo que escaparon, los demás comprometidos fueron presos, unos en la Cárcel de Angostura y otros enviados aprisiones foráneas. Todos ellos sobrevivieron en la persecución y al cautiverio agravado con grillos y cadenas, excepto Juan Crisóstomo Roscio, pasado por las armas el 24 de junio de 1813 en la prisión de Puerto Cabello. Manuel Moreno, hijo de Joaquín Moreno de Mendoza, fundador de Angostura, se refugio en el centro y en noviembre de 1810 fue electo diputado por Valencia al Congreso de 1811. A los 5 días de haberse instalado, el Congreso lo eligió miembro suplente y le correspondió iniciar el ejercicio de la presidencia del Triunvirato por ausencia de Cristóbal Mendoza, quien se hallaba en Barinas.
            Durante la Campaña de Guayana que culminó el 17 de julio de 1817 con la Toma de Angostura, este puñado de patriotas volvió a integrarse a la lucha incluyendo a otros como Ascensión Farreras y a los que desde 1816 lucharon al lado del general Manuel Piar, tal el caso de Joaquín moreno, también hijo del fundador de Angostura, como el de Bibiano Vidal, Venancio y Víctor Ríobueno.
            Eusebio Afanador, quien se hallaba exiliado en Martinico, donde contrajo matrimonio en 1816 con María Magdalena Pérez Guevara y Lira, volvió a su tierra natal en 1818 e inmediatamente se reportó para ofrecer sus servicios a la causa patriota.
            Su primera responsabilidad la adquirió en enero de 1819 al ocupar una curul en el concejo municipal, pero apenas la ejerció algo más de un mes debido a que en febrero resultó electo diputado al congreso Nacional (congreso de angostura) y la vacante que por tal motivo dejó en la municipalidad, fue llenada por José María Fortique. Representantes de la provincia de Guayana en el congreso de angostura resultaron electos además, Juan Vicente Cardozo, Fernando Peñalver y general Pedro León Torres.
            También durante el tiempo de receso, Eusebio Afanador formó parte de la Comisión permanente del Congreso y el 17 de diciembre de 1819 suscribió, junto con el resto de la diputación, la ley que creaba la República de la Gran Colombia. Luego como Senador concurrió al Congreso de la flamante gran República reunido en Bogotá en 1825, justo cuando Bolívar se hallaba en plena campaña del sur y desde el propio corazón de valencia comenzaba a germinar la idea de sustraer a Venezuela de la tutela de Bogotá: Eran muy largas las distancias, controvertidos los temperamentos, frecuentes los reclutamientos y cada vez más onerosos los impuestos. En Guayana la situación se agravaba  por la terquedad de Bogotá de sostener en la gobernación al caraqueño José Manuel Olivares contra el cual ya había ocurrido un alzamiento que costó el fusilamiento (1824) de Anizeto Maldonado Y Félix Figuera en la misma plaza donde piar fue pasado por las armas. Olivares había participado en la batalla de san Félix y actuado como testigo adverso en el juicio seguido a Manuel piar.
            El sacerdote José Félix Blanco también había estado bajo las órdenes de piar en las Misiones del caroní en 1817, diez años después se desempeñaba como intendente del departamento Orinoco con cabecera en Barinas y del cual dependía la Gobernación de la provincia de Guayana a cargo de José Manuel Olivares.
            Grupos de políticos y comerciantes se resistían a más impuestos y José Félix Blanco, como Intendente y comisionado del Libertador; navegó desde Barinas hasta angostura a poner las cosas en orden. Pues bien, en julio de 1827 y a fin de hacer efectivo los impuestos decretados por el gobierno de Bogotá, puso pie en tierra de angostura, pero el 30 de octubre, Eusebio Afanador, los coroneles Ramón Contasti y Francisco Pildaín, unidos como en sus viejos tiempos, condujeron un movimiento cívico militar que dio al traste con el gobierno legitimo. Del seno de los integrantes del movimiento surgieron nuevas autoridades: el alcalde Felipe Domínguez, como gobernador, y coronel Remigio Fuenmayor, comandante de armas. El intendente fue expulsado en un team-boat de James Hamilton que lo llevó hasta cabruta bajo la vigilancia del coronel Ascensión Farreras. Pronto las novedades trascendieron y el gobierno de Bogotá puso en manos del general José Laurencio Silva, comandante General del Departamento Orinoco, la pacificación de la provincia de Guayana.
            El general José Laurencio Silva llegó a Angostura el 17 de diciembre de ese año 1827. Tomó militarmente la ciudad, repuso a José Manuel Olivares en su cargo de Gobernador y reprimió a los principales protagonistas del movimiento. Eusebio Afanador, Felipe Domínguez y Lorenzo Lezama fueron remitidos presos a Bogotá y los otros a Valencia y Cumaná.
            Transcurridos dos meses, exactamente el 16 de febrero, el Intendente blanco fue destituido a causa de una denuncia hecha por notables de Barinas. En abril el Gobernador olivares corrió la misma suerte y, ya destituido, publicó un libelo denunciando una serie de hechos que oscurecían la hoja de servicio del sacerdote y coronel del ejército José Félix Blanco.
            La respuesta de blanco, realmente enardecida, no se hizo esperar. En ella expuso detalladamente y de manera documental toda su actuación tanto en las misiones como en la intendencia, sin dejar insistentemente de acusar y exponer al desprecio público la conducía militar y política de su paisano (ambos eran caraqueño) del general José Manuel Olivares.
            Eusebio Afanador siempre tuvo reservas con relación al proyecto de unir a Venezuela y Nueva Granada en una sola república y consecuente con esa idea apoyó la separación atizada por el general José Antonio Páez y materializada por el Congreso convocado por él  y el cual se instaló en valencia el 6 de mayo de 1830 bajo la presidencia del doctor Miguel peña. Asistieron entonces a ese evento trascendental, en representación de la provincia de Guayana, los diputados J. Alvarez y A.J. Soublete. En septiembre se aprobó la constitución y de acuerdo con ella, el Presidente Páez, juramentado como tal, procedió a estructurar la nueva República empezando por designar a los Gobernadores, escogidos  de una terna presentada por las diputaciones provinciales. Guayana fue favorecida entonces con la figura de Eusebio Afanador para un período constitucional de cuatro años, pero  apenas ejerció el mandato por escaso tiempo debido a que el oriente, incluyendo Guayana, se levantó en armas para secundar sorpresivamente al general José Tadeo Monagas que proclamaba desde Aragua la vuelta a la unidad gran colombiana.
            Remigio Fuenmayor, comandante de la guarnición de angostura, depuso al Gobernador Eusebio Afanador el 19 de febrero de 1831 y al Comandante de Armas, copronel Juan Antonio Mirabal, mientras el Gobierno nacional designaba al general Pedro Hernández, jefe de operaciones, para someter la provincia de Guayana, lo que fue posible pacíficamente después de la entrevista Páez y Monagas en valle de la pascua el 24 de junio.
            Parte del acuerdo de rendición de Monagas, fue una amnistía general; sin embargo, el general pedro Hernández, sin Juicio previo y violando los términos de la amnistía, pasó por las armas a Remigio Fuenmayor  en la plaza de angostura el día 6 de agosto, así como al teniente Nicolás Quiroga y al sargento Justo Prieto. Indignado Eusebio Afanador por ese hecho de toda lógica republicana, protestó energéticamente ante el gobierno nacional, se separó de la Gobernación y dejó en su lugar a pedro Volastero.
            Después de esa experiencia ingrata como gobernador, Eusebio Afanador prefirió retornar a su vida parlamentaria favorecido por el voto mayoritario de las angostureños que lo llevó al congreso durante los años de 1835 al 38, vale decir, durante los gobiernos del doctor José maría Vargas y el general Carlos Soublete. Este último casado con Isabel, hermana de Juan Bautista Dalla-Costa.
            Juan Bautista Dalla-Costa fundó el primer partido político que tuvo Guayana: “Los Filántropos”, para hacerte frontal oposición al gobierno conservador del general Tomás de heres y al cual, como pensador liberal, secundo Eusebio Afanador, lo mismo que sus hermanos, incluido Nicanor, quien tras una ardosa carrera política terminó ejerciendo el magisterio sacerdotal.
            El enfrentamiento entre liberales y conservadores llegó a un grado tal que provocó el asesinato del general Tomás de Heres, quien desde 1829 que regresó de la campaña del Sur, se había erigido en el principal caudillo militar de la provincia de Guayana. Su poder de mando y severidad jamás pudieron tolerarlo los liberarles o filántropos que despectivamente calzaron el cognomento de “Antropófagos” a quienes militaban en las filas del partido Conservador.
            La muerte de Heres, ejecutada alevosamente en la noche del 9 de abril de 1842, todavía no esclarecida, consternó a Venezuela y los ojos acusadores de los conservadores se posaron en algunos liberales como cerebro de la mano mercenaria que ejecutó el abominable crimen.
            Desde entonces y hasta su muerte ocurrida el 12 de julio de 1849, comenzó don Eusebio Afanador a hacer mutis en la escena pública, seguramente abochornado, decepcionado, deprimido por el odio político extremado en muertes violentas. El odio y la revancha pugnando y sobreponiéndose a toda discusión de altura parecía ser una constantes el ambiente político de aquellos tiempos y esta baja pasión no podía tener cabida en el alma de un liberal republicano como siempre lo fue la rama más espigada del tronco mayor de los Afanador en Guayana.


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