lunes, 16 de noviembre de 2015

ÁNGEL SANTOS PALAZZI



Fueron dos los primeros Palazzi llegados  a la Angostura del Orinoco, procedentes de Córcega como tantos otros antes o después, y uno de ellos, Meriso, se quedo para siempre a través de herencia inextinguible de la que sobresalen Pedro y Santos, con ribetes de héroes en la gran Guerra del 14.
Desde la parte septentrional de la isla de Córcega, rica en viñedos, Angel Santos Palazzi, inició en un velero la travesía por el Mediterráneo y el Atlántico rumbo a la América donde antes estuvieron sus paisanos los Bianchi luchando por la independencia.
Desembarcó en la Angostura en 1846, justamente cuando ésta comenzaba a experimentar el cambio de su nombre. Su esposa, con la que siempre estuvo en conflicto, se había quedado en Córcega e íngrimo le abrió paso a su destino. Al poco tiempo ya era socio del doctor Santos Gáspari, en un negocio mercantil levantado por ambos en el inmueble del Paseo Orinoco que vemos hoy entre el Hotel Colonial y la antigua Casa Pietrantoni, transformada en sede del banco Venezuela.
La sociedad mercantil Palazzi & Gáspari operó exitosamente durante doce años, al cabo de los cuales Palazzi asocio a su hermano Meriso, recién llegado de Córcega, después que Gáspari resolvió separarse de Venezuela para completar su ciclo vital en su ciudad natal Sisco (Córcega), donde falleció en 1867.
Pero Meriso Palazzi, inadaptable a los negocios pasivos, amplió su radio de acción y adquirió un barco al cual le puso el nombre de “Cyrnos”. Navegó durante catorce años por los ríos del Alto Orinoco haciendo transacciones con aquellos productos de gran demanda en el exterior, como la pluma de garza y el cuero de res, muy requerido en lo Estados Unidos, entonces con notable escasez provocada por la guerra de sucesión (1861-65).
Estableció su base de operaciones en el Yagual de Apure e hizo gran amistad con don Martín Segovia, uno de los ganaderos más importantes del Cajón del Arauca, con quien hizo muchísimos negocios y a quien en 1868 terminó comprándole toda la existencia vacuna que, tras penosa migración nocturna, debido a las guerrillas de montonera, condujo hasta Angostura para exportarla a las Antillas.
Entonces resolvió quedarse nuevamente al lado de su hermano Angel Santos, quien ya estaba cansado del negocio y quería irse de una buena vez a Francia. Efectivamente, Meriso compra la parte de su hermano Angel Santos y se queda único dueño del negocio. Angel Santos viajó a la capital francesa. Compró un puesto en la Bolsa de París y se hizo archimillonario. En 1882 falleció en una mansión que tenia en los Bosques de Boloña y testó a favor de sus sobrinos, los hijos de Meriso; pero, su esposa, con la que siempre estuvo en conflicto, impugnó el testamento y se quedó con la fortuna.
De suerte que el transplante genealógico del apellido Palazzi, de Córcega a Guayana, lo hace Meriso al sentar sus reales en Ciudad Bolívar y casarse con Josefina Ortiz Díaz, con la cual tuvo nueve hijos, los seis primeros nacidos en Ciudad Bolívar y los restantes en parís. Nacieron en Ciudad Bolívar: María Palazzi Ortiz (1873), casada con el abogado Ernesto Núñez Machado; Josefa Ramona de la Cruz, una de las víctimas de la erupción del volcán Montagne Pelée de la Martinica que en 1902 destruyó la ciudad de Saint Pierre; Meriso Felipe Raimundo, excelente ingeniero de minas, sin descendencia, graduado summa cunlaude en París al lado de Andrés Citroen, magnate de las industria automovilística francesa; Angel Santos Palazzi Ortiz, nacido en 1877 y muerto en la Batalla de La Somme el 24 de julio de 1916; Carlos José Serapio Palazzi Ortiz (1879-1926) casado con Matilde Von Buren Baquero, padres del ingeniero Mario Palazzi, profesor de la UDO  y ex director del Inos, y Andrea Palazzi Ortiz, casada con un médico italiano.
Preocupado por la formación de sus hijos, la familia Palazzi-Ortiz resuelve viajar a París, donde establecen residencia en 1882. Allí le nacen otros tres hijos: Pedro (1885), Antonieta (1887) y Magdalena (1888), casada en Italia con el ingeniero Humberto Ferrari.
Una vez estabilizados y encausados sus hijos mayores en París, Meriso Palazzi decide en 1894 regresar con su esposa a Ciudad Bolívar y se instala en la casa de siempre con sus hijos menores (Pedro, Antonieta y Magdalena) a quienes lleva a estudiar en el St Mary´s Collage de Trinidad.
A comienzos del nuevo siglo (XX) regresan de Francia sus hijos graduados y con Meriso Felipe, Angel Santos y Carlos José, en calidad de socios, el viejo Meriso revive la casa mercantil “Palazzi & Hermanos”. Cinco años después (1909) vino Pedro, graduado de bachiller en el liceo Lakanal de París, y también pasó a ser socio del establecimiento mercantil, ponderado junto con Blohm como el más fuerte en el comercio de importación y  exportación.
En 1913, Santos se retiró de la firma y se fue a vivir a Barcelona (España) y seis años depuse, en 1919, falleció el señor Meriso Palazzi. Entonces, su hijo homólogo se retiro de la firma y al frente de ésta sólo quedaron Carlos y Pedro.
Santos y Pedro se van a la guerra
La Primera Guerra Mundial, llamada también “Guerra del 14”, por haberse iniciado el 3 de agosto de ese año cuando Alemania declaró la guerra a Francia, fue precipitada por el asesinato en Sarajevo el 28 de junio del archiduque Francisco Fernando de Austria y cesó en 1818. En esta guerra donde murieron nueve millones de personas, se enfrentaron dos bloques de naciones. De un lado: Alemania, Austria, Hungría, Turquía, Bulgaria; y del otro
: (Los Aliados) Francia, Imperio Británico, Rusia, Bélgica, Servia, Japón, Italia, Rumania, Estados Unidos, Grecia, Portugal y otros.
Cuando la soberanía de un país se ve amenazada o invadida y agredida, es obligación de sus hijos, donde quiera que estén, presentarse, a requerimiento del Gobierno o por voluntad expresa, para cubrir cualquier puesto de lucha. Eso fue lo que hicieron, Santos, desde Barcelona (España) donde se hallaba, y Pedro, desde Ciudad Bolívar, donde trabajaba como socio de la casa mercantil creada desde el siglo anterior por sus ascendientes.
De manera que la Guerra del 14 sorprendió  a Santos en España donde vivía con la familia integrada por su esposa Luisa Duarte Level (hija del historiador y revolucionario liberal, General Lino Duarte Level), y sus hijos Josefina, Josefita y Santos, este último graduado de médico en Hamburgo donde también había estudiado su padre.
El 15 de agosto decide presentarse en el frente de lucha, pero por razones de edad y de su conocimiento del alemán, queda en la retaguardia trabajando para el contraespionaje francés.
Cuando Pedro recibe en Ciudad Bolívar el telegrama donde el hermano le comunica su decisión, se siente igualmente impelido a presentarse en el frente de guerra francés. Parte el mismo mes de agosto, permanece una semana en Trinidad y de aquí sale en el vapor “Guadalupe” y llega a Burdeos el primero de septiembre, donde encuentra a su hermano Santos en pleno servicio. Con la cooperación de éste llena los trámites para su incorporación en el frente.
En 1916, en Francia se dieron grandes batallas, entre ellas, la de Verdún que comenzó el 11 de febrero de 1916 con un ataque masivo del ejército alemán, y la Somme, iniciada el primero de julio , con una ofensiva de ingleses i franceses, cuyo principal objetivo era aliviar la presión de los alemanes en Verdún. Aquí, en esta batalla, Santos Palazzi perdió la vida en plena línea de fuego y bajo un recio combate de artillería.
Santos no quería ser menos que su hermano Pedro y pidió como él estar en la línea de fuego, no obstante sus 37 años de edad. Allí fue a parar y a los tres meses un proyectil de artillería le voló la cabeza en la batalla de La Somme y pasó a formar parte de las tantas bajas sufridas el 24 de julio de 1916 por el ejército francés.
Santos Palazzi fue sepultado en el Cementerio de Amiens donde se halla actualmente su tumba entre las de 20 mil soldados, y su nombre, junto con el de catalanes y extranjeros residentes que dieron la vida a partir de la frontera franco-española, figura en el monumento de Montjuich en Barcelona. Al divulgarse en Ciudad Bolívar la noticia de su muerte que, según los comentarios de entonces, ya algunos de sus personajes muy afectos, habían presentido a través de misteriosas señales como la caída de un clavel de sangre a los pies de Carlos Afanador Real el mismo día del suceso, salieron a relucir sus cualidades de hombre excepcional, múltiple en cuanto a sus actividades, dinámico empresario, aficionado a la música, al teatro y a la fotografía, algunas de las cuales publicadas por el “Cojo Ilustrado” de Caracas.  
Noblemente, de cara al astro rey, tal un soldado de la heroica Esparta, cayo en tierra de libres estés guayanés- proclamaron sus coterráneos más distinguidos en un obituario que continuaba así: “En un rasgo de verdaderas abnegación, abandonó familia, riqueza y bienestar, para acudir al llamado de la patria de sus mayores, en cuyos altares acaba de ofrendar, en sublime holocausto, una existencia por mil títulos hermosa útil. Su exquisita cultura, su claro intelecto, sus sentimientos altruista, orientados siempre hacia toda manifestación de progreso, captáronle apreciadores que hoy lamenta la eterna  desaparición de quien, a pesar de las faenas mercantiles en que le toco vivir, conservo lozana la floración de en sueños que brotaba en el jardín  de sus alma joven  y luchadora”.

La Casa en llamas.
Muerto Angel Santos o simplemente, Santos como preferían llamarlo para distinguirlo de su tío y un sobrino, Pedro recibió la noticia con gran serenidad y siguió luchando hasta el final de la guerra en el famosa onceava División de hierro, que era un cuerpo de élite del ejército francés, llamada así, por estar siempre en los lugares más comprometidos. Con ella hizo Pedro Palazzi, toda la guerra, participando en las importantes batallas: Artois, 1915; Champagne, 1915; verdún, 1916; ofensiva del Aisne, 1917; chemindes Dames, 1917; ofensiva del lys, 1918; Bélgica, 1918.
Su actuación le valieron las condecoraciones Cruz de Guerra con estrellas de bronce, en Verdún; cruz de Guerra con estrellas de  plata, en Lorena, 1917; cruz de Guerra con palma, bosque de coucy, 1918; medallas militar; en 1919  y legión de honor en 1962. Una vez terminada la guerra y suscrito el tralado de Versalles, Pedro Palazzi paso el año 19 en Italia hasta la muerte  de su padre  Meriso Palazzi. Después regreso a Ciudad Bolívar a ponerse al frete del negocio al lado de su hermano Carlos, quien falleció el 20 de febrero de 1936. Pedro siguió en el negocio y en 1946, la casa mercantil estalló en llamas. Las perdidas fueron cuantiosas y el seguro apenas cubrió una mínima parte, por lo que para reconstruir el edificio y reestablecer el negocio debido solicitar un préstamo de 170 mil bolívares.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada