martes, 10 de noviembre de 2015

BRÍGIDO NATERA RICCI 55 años de su muerte

Don Brígido Natera Ricci, fundador del diario El Bolivarense murió el 12 de enero de 1961.


El 12 de enero de 1897 nació en la eterna capital del Orinoco, Don Brígido Natera Ricci, quien corono su obra de Magistrado, docente, periodista y servidor publico, fundando su periódico matutino: “El Bolivarense”, decano del diarismo guayanés.

Don Brígido Natera Ricci, Juez de la Corte Superior, Juez de Hacienda, profesor de Literatura del Liceo Peñalver, Director de Política, Director de Educación, Secretario General de Gobierno, Presidente del Consejo Municipal de Heres, Diputado al Congreso Nacional, Venerable Maestro de la Logia durantes varios períodos, Presidente del Club de Leones, fundador del primer diario matutino que tiene Ciudad Bolívar e hijo de una familia notable cuyo tronco mayor encuentra sus raíces más profundas en La Nueva Andalucía, nació en esta tierra soleada del Orinoco.

Indagando en los anales de los hombres que marcaron hitos en las sociedades tradicionales del siglo XIX, bien por su apego a las convicciones de la convivencia humana como por su sindéresis, espíritu de superación, filantropía, entereza y lealtad a las ideas y principios de su filosofía ciudadana, encontramos en la primogénita ciudad de Cumaná, a la familia Natera, en la que siempre ha pervivido de generación en generación el nombre de Brígido. Siempre existió, ha habido y existe y Brígido en la familia.

 El primer Brígido Natera se ubica en Cumaná luchando bajo las banderas amarillas del liberalismo, inspiradas en la doctrina del federalismo que desde Caracas divulgan para toda la provincia las páginas del semanario “El Venezolano” fundado y dirigido por Antonio Leocadio Guzmán.

De su matrimonio con Juana Maria Guerra nació Brígido Natera Guerra, el 28 de julio de 1831, a menos de un año de la muerte del Libertador y recién consumada la separación de Venezuela de la Gran Colombia.

Brígido Natera Guerra fue un estudiante brillante de su tiempo que a la edad de 25 años se licenció en jurisprudencia, pero estando el país en crisis bajo la dinastía de los Monagas y próxima como estaba una guerra larga entre liberales y conservadores, busco los aires  reconfortantes de Guayana que ofrecía mejores perspectivas para su vida profesional. Aquí llego en 1856 en uno de esos barcos que cubría la ruta de cabotaje Orinoco-mar de las Antillas y consecuentes con las ideas de su padre, pronto tuvo ubicación en la corriente política liderada por los Dalla Costa, entre ellos, Juan Bautista Dalla-Costa Soublette, Gobernador de Guayana en tres ocasiones.

En una de las ocasiones, específicamente el 20 de junio de 1867, dicto su famosa Circular sobre creación de Escuelas Primarias, costeadas con la rentas del Estado, Toda vez que los ingresos del Municipio estaban en capacidad de hacerlo.

.dentro de ese marco trazado por la Circular de Dalla Costa, la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar, entonces presidida por el doctor Brígido Natera Guerra, sancionó el 6 de diciembre de 1869, un decreto sobre instrucción popular y obligatoria a nivel de artesanos, industriales y jornaleros, dividida en cursos anuales en los que se enseñaban a nivel del primer año: lectura, escritura, religión, moral, urbanidad y nociones elementales de matemática; Segundo año: aritmética práctica, elementos de gramática castellana, elemento de cosmografía y geografía; Tercer año: idioma ingles, elementos de la ciencia aplicadas a las artes y oficios más nociones fundamentales del Gobierno republicano.


Tavera Acosta en sus Anales de Guayana dice que Brígido Natera Guerra contrajo matrimonio en Guayana con doña Maria Rosario Ricci el 26 de siembre de 1859 y se desempeñó “muchos cargos públicos y de honor, preferentemente los relacionados con la instrucción popular, en los que dejó gratos recuerdos de su integridad moral y de bondad de su alma”.  Apartado de los asuntos políticos, dice que vivió feliz hasta su muerte acaecida el 9 de febrero de 1914 dejando un hijo que fue honra y prez del Foro guayanés: Luis Antonio Natera Ricci.

El doctor Luis Antonio Natera Ricci contrajo matrimonio  con Maria Luisa –grillet Alcalá y de este connubio nacieron Maria Teresa, muerta a los 12 años y Brígido Natera Ricci, quien luego de graduarse de bachiller en filosofía (titulo expedido por la Universidad Central de Venezuela) se caso en segundas nupcias con doña Mercedes Febres Alcalá, hija de doña Emilia Alcalá Betancourt y José Febres Cordero.

El apellido Alcalá es el más antiguo de Guayana. Data desde los tiempos de Diego Fernández de Serpa, fundador de Cumaná en 1569. de aquí se extendió por Guayana a través de doña Isabel Alcalá, Juan Jiménez Alcalá y Jacinto Alcalá, quienes en 1618 pelearon al lado del Gobernador Diego Palomeque de Acuña de defensa en de Santo Tomás de la Guayana, atacada por una avanzada de la expedición de Sir Walter Raileigh.

Al tronco de los Alcalá cumanenses pertenece Manuela María de Alcalá, madre del Mariscal Antonio José de Sucre y del prócer José Gabriel Alcalá, firmante del acta de la Independencia del 5 de julio de 1811 y miembro del Congreso Constituyente de la Gran Colombia. Radicado en Angostura junto con sus hijos Francisco y Javier, se casó el 28 de siembre de 1828 en segundas nupcias con Basilia Espinosa dando él y sus hijos unas frondosa, entrelazada y bien ramificada descendencia en la cual se encuentra no sólo María Luisa Grillet Alcalá, esposa del Dr. Luis Natera Ricci, sino Emilia Alcalá Betancourt, quien a su vez era hija de Hortensia Betancourt (upatense) casada con Alfredo Alcalá, descendiente directo del prócer de la independencia José Gabriel Alcalá.
Doña Mercedes Febres Alcalá se casó en 1929 con don Brígido Natera Ricci, de cuya unión nacieron Alvaro, editor y director del diario “El Bolivarense”, fundado por su padre;
 Berenice, agente consular y ex Vicepresidenta de la línea Aeropostal Venezolana; David, editor y director del “Correo del Caroní”, Presidente de TV-Guayana y del Circuito Radial del Sur; Alfredo, abogado en ejercicio y ex director del desaparecido diario “El Pueblo”; luis y Maby, administradores del Correo. Otros cuatro hijos del primer matrimonio de Don Brígido Natera Ricci y que fueron igualmente criados por doña Mercedes son: Olga, Telma y recientemente extintos abogados y poeta Alejandro Natera Contreras y el ingeniero Brígido Natera Contreras, quien fue presidente de Petróleos de Venezuela.

Doña Mercedes vivió hasta la edad de 92 años, completamente lúcida y llena de vivencias. Ha sabido llenar el vacío dejado por su esposo con gran entereza de madre e incluso, escribiendo en “El Bolivarense” con el seudónimo del “EME”. Tuvo con su esposo una educación esmerada. Curso ingles e italiano, lo cual le servio para sus estudios de cantor durante cinco años en la última academia  de Caracas donde estudió Fedora Alemán. Destacó como soprano lírica, pero a los 24 años de edad tuvo que abandonarlo todo para casarse con el bachiller Brígido Natera Ricci.

Brígido Natera Ricci, nació en el Casco Histórico de la Capital oriniquense, ya cuando asomaba el siglo XX y la ciudad no tenía más ofrecimiento que su gran Río lleno esperanza navegable hasta los misterios de la selva. Su vida transcurrió siempre en línea recta, sin la menor sinuosidad, paralela a los principios filosóficos de un teismo humanitario, entre las ineludibles obligaciones del hogar familiar y el servicio público, bien en el aula con el Foro, el parlamento, en la administración pública, en la Logia, en el Club Leones o círculo literario a los perteneció.


No pudo ser jurisconsulto o abogado como su abuelo y su padre, pero heredo toda la cauda de la ciencia del derecho y con el sólo titulo de bachiller en filosofía, entonces sólo expendible para la Universidad Central de Venezuela, pudo ser durante diez años  Juez de Hacienda y Fiscal.

 Incursionó en la política al igual que sus antepasados y desarrolló su capacidad e iniciativas como Director de Política, Director de Educación, Secretario General de Gobierno, diputado al Congreso Nacional y Presidente del Consejo Municipal de Heres.

Por otra parte fue profesor de Literatura del Liceo Peñalver, Venerable Maestro de la Logia Asilo de la Paz No. 13, Orador, periodista desde las páginas de su propio diario “El bolivarense”.

“El Bolivarense” vino a ser una obra perdurable. Hoy es el decano y el primer periódico matutino inaugurado en Guayana, justo con los albores de la Democracia. Entonces estaba Don Brígido retirado de la política, del Foro, la docencia, dedicado sólo y por entero al ejercicio del periodismo, en su propio periódico que el primero de diciembre de 1957 comenzó a editar en los viejos talleres de la Editorial Talavera, fundada en la década de los años veintes por Monseñor Dámaso  Cardozo y el Padre Rafael Maria Villasmil, quienes vinieron de los Andes junto con el Obispo de la Diócesis de Guayana, monseñor Antonio Mejías.

En esa vetusta imprenta donde se editada la “Gaceta Eclesiástica”, nació “El Bolivarense” y dieron sus primeros pasos en el periodismo toda una cáfila de profesionales y técnicos, algunos extintos y otros dispersos por todo el país.

Un día de marzo de 1961, cuando en dirección al periódico caminaba por la Plaza Bolívar, sintió que el mundo se le iba sobre los riles de un desvanecimiento que apenas si resistió  por días el esfuerzo de aquella voluntad  que siempre estuvo lista para sobreponerse a las dificultades bajo la divisa a flor de labios: “Dios proveerá”. Y el Gran Arquitecto, sin embargo, había dispuesto el mantil y con el compás y la escuadra trazado la última línea de su vida.

El Vespertino “El Luchador”,  ese mismo, día de su muerte  ocurrida en Caracas a donde había sido trasladado de urgencia, editorializó exaltado sus cualidades ciudadanas, impecable estilo de vida, filantropía, entereza, notable presencia de cuerpo y espíritu y su constancia en el buen consejo:

“Un Fuerte  estremecimiento ha habido en el árbol guayanés. Murió el bachiller Brígido Natera Ricci. La noticia conocida y repetida en toda la ciudad pudiéramos decir que fue sintetizada por el eco en tres palabras: ¡Murió Don Brígido¡ “Don Brígido”. Así de simple lo llamaron en el transcurso de muchos años quienes hasta el llegaban a conservar de algo, a hacerla alguna exigencia o a consulturale su opinión determinados asuntos. En todos los casos encontramos en el Bachiller Natera Ricci al mismo venezolano, es decir, cordial en la amistad, generoso en la medida de sus posibilidades o acertado en el consejo que sería la base para la solución del problema planteado. Luego se obtuvo de el, y así podrían testimoniarlo quienes lo conocieron, todo el arte de conocimiento, pues no puede olvidarse que sería preparación aunada a práctica honestas en cargos importantes que ocupó. En Ciudad Bolívar que para el fue el alero de sus grandes querencias familiares, echó a andar en diversas etapas iniciativas en beneficio de su tierra natal  y así se vieron actuar desinteresadamente en cuanto pudiera resultar provechoso a la colectividad,  sin parcialidad o mezquindad de ninguna clase. Como guayanés de buena cepa, su vida trascurrió bajo el signo de la amistad bien entendida y pertenecía a muchas asociaciones en las cuales hubo de merecer respeto en acatamiento a sus condiciones de buen ciudadano. Conoció a prestigiosas figuras de Guayana que ahora encontramos en las redes del pasado no superadas y a muchas acompañó en momento del transito inevitable y tuvo para ellas frases nacidas y crecidas en el reconocimiento sincero al mérito ajeno. Guayanés de los tiempo viejos, el Bachiller Natera Ricci. En hijos y nietos que da la semilla. Recuerdos imborrables deja en una hilera de amigos. Sus vinculaciones incluye a muchos hogares en los cuales siempre será recordado con desbordada aflicción”.

 En 1991, con motivo del trigésimo  aniversario de su suerte, entrevisté a varias personalidades que lo conocieron de cerca, entre ellas, al doctor Humberto Bártoli, médico forense de la PTJ por mucho tiempo,  y al Br. Noel Valery, ex Presidente del Consejo Municipal de Heres.

En 1937 el doctor Humberto Bártoli vino de Upata a estudiar bachillerato y vivía como pensionista en la casa del Br. Felipe Hernández, casado con una hermana de don Brígido llamada Juanita.

Vivía en la Cruz Verde y para no tener que regresar al mediodía con “ese Sol tan templad”, se quedaba en la casa de la familia Natera en la calle Boyacá, bastante  cerca del Colegio que funcionaba en casa del Congreso de angostura. Allá conoció a Don Brígido. Tenía Bártoli “aquel señor a quien  todo el mundo consultaba, a quien todo el mundo saludaba, era algo distinto. Era realmente, y eso lo traducía en todo su quehacer público y ciudadano, un hombre probo y de relevante cualidades”.

Por su parte el bachiller Noel Valery, quien tuvo trato más directo, expresa que su padre Don Natalio Valery Agostini fue muy amigo de Don Brígido y que se compenetraron porque los dos practicaban las virtudes de la filantropía, la vida literaria, humana, social y política.

                        Don Natalio era mayor que él y falleció en 1969 a edad octogenaria, en tanto que Don Brígido murió en 1961 a la edad de 64 años. Natalio era pupilo del doctor Luis Antonio Natalio Ricci y de Bartolomé Tavera Acosta, jerarcas entonces de la Logia masónica guayanesa.

Fue precisamente don Brígido quien inicio a Noel en la masonería. Lo condujo a la Logia y aprendió mucho de él. Don Brígido  fue tres veces Venerable Maestro, orador y Fiscal del Taller. Se alternaba con don Natalio en la oratoria. El otro que le seguía en la oratoria era Hermann Meinhard, farmacéutico.


Don Brígido expiró siendo un buen masón y un venerable ciudadano. Lo de él era de quien lo necesitara. Todo un hombre de bien, sin egoísmo de ninguna clase. Mucho se lamentó en la ciudad su muerte. Don Natalio, justamente, pronunció la oración fúnebre en la Plaza Miranda que, por cierto, no pudo terminar.

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